
¿Sientes que tu equipo está atrapado en un bucle infinito de problemas, órdenes contradictorias y falta de iniciativa? Como si por más que lo intentaras, algo en el sistema no encajara.
En muchos equipos, el problema no es solo técnico, sino cultural: un liderazgo autoritario que deja poco margen para la autonomía y empleados que han aprendido a no salirse del guion. La Fuerza—esa combinación de comunicación, colaboración y adaptación—está ausente.
Pero, ¿y si hubiera otro camino? Un camino en el que las personas trabajaran juntas de forma ágil, fluyendo con los cambios en lugar de resistirse a ellos.
Esta es la historia de cómo en 2012 tuve que elegir entre el lado oscuro del ordeno y mando… o despertar la fuerza de la agilidad en mi equipo. Y, como verás, no fue tan fácil como un "estos no son los droides que estáis buscando".

¿Quién ha hecho esto?
—¿Pero no te dije que esto había que hacerlo así, así y así?
—¡¡¡¡Me cag***** en los **** de ***!!!!!
🔹🔹🔹
—Esto lo va a hacer Rober, esto otro Clara, y aquello que es más fácil Manuel. Y si lo acaba pronto (que no creo), que pruebe lo de Rober, que así le libera.
🔹🔹🔹
—¿Por qué ha fallado esto? ¿No me dijiste que lo habías probado?
—Sí, lo probé, pero hace dos días alguien subió otra funcionalidad y me ha pisado parte de lo que hice. Ahora no funciona…
💭 ¿Os suenan este tipo de conversaciones? ¡Exacto! Son diálogos habituales en entornos con liderazgo autoritario, donde el "ordeno y mando" es la norma y la autonomía brilla por su ausencia.
Veamos más ejemplos:
🔹 Estoy haciendo lo que me dijo Lorenzo, a mí nadie me dijo que mirase allí.
🔹 Ah, es que yo eso no lo he hecho nunca, pregúntale a Lorenzo.
🔹 Eso lo hizo Amalia, habla con ella porque yo eso no lo he hecho.
👁️ Ojo: que haya un liderazgo autoritario no significa que todos los problemas sean culpa del jefe. Esos liderazgos encajan muy bien con empleados pasivos, que solo siguen órdenes y evitan tomar la iniciativa.
No estoy diciendo que todas las personas bajo un jefe autoritario sean unos escaqueados, solo que este tipo de liderazgo fomenta dinámicas donde la comodidad gana terreno a la proactividad.
En 2012 me tocó dirigir un equipo de desarrollo para crear una nueva plataforma que reemplazaría la existente. Tenía que montar el equipo desde cero, combinando personal interno y externo.
🎯Lo tuve claro: agilidad o muerte.
¿Por qué? Porque el modelo anterior no funcionaba: un "cascadón" de tres versiones al año, con requisitos, desarrollo, pruebas y despliegue en bloques cerrados. Un dolor.
Además, los managers de la empresa eran de la escuela autoritaria, y yo venía de otra. Me gustaba un liderazgo más transformacional, basado en la confianza y motivación del equipo. Me había funcionado antes, así que aposté por ello.
Nos formamos con Javier Garzás, un referente en agilidad en español, y empezamos a trabajar con Scrum. No fue fácil, pero lo conseguimos:
✅ Sprints de dos semanas, con dailys de 15 minutos.
✅ Sprint Planning con debates intensos y planning poker para estimaciones.
✅ Comunicación fluida dentro del equipo.
✅ Entregas reales al final de cada sprint.
✅ Retrospectivas donde salían ideas y problemas que atacábamos al instante.
Y entonces, pasó lo inevitable.
Por un lado, nuestro equipo (7 personas) estaba feliz: hablaban entre ellos, aprendían, tenían voz y tomaban decisiones.
Por otro lado, el otro equipo (30 personas) estaba agobiado: órdenes constantes, presión y ni se atrevían a opinar.
Resultado: envidias y gente pidiendo "irse al otro lado".
¿La solución? Fácil de decir, difícil de hacer.
El equipo grande podría haber adoptado agilidad sin problema, porque demostramos que la curva de aprendizaje era baja.
Pero había un problema mayor:
Para cambiar, hay que querer cambiar.
👉 Los jefes autoritarios no suelen cambiar de la noche a la mañana. Pueden hacerlo, pero requiere un proceso de asimilación.
👉 Y no solo los jefes: había empleados cómodos con el statu quo. Algunos querían agilidad, otros preferían recibir órdenes sin más.
El cambio cultural es lo más difícil, y no todo el mundo quiere subirse al carro.
¿Has vivido una transición de cascada a ágil? ¿Has trabajado bajo un liderazgo autoritario? ¿O mejor aún… ese es tu estilo? 😏
Voy a seguir contando mi experiencia con la agilidad en próximos posts, pero mientras tanto, te dejo un consejo: escucha a gente con experiencia en este mundo.
Nos leemos en el próximo post. 🚀

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